Definir los rasgos de personalidad de los personajes no es para tomárselo a la ligera ni para dejarlo en segundo plano, porque es un punto fundamental para cualquier historia que se precie. Todo lo que hacen los personajes genera la vida, el conflicto, las situaciones críticas, el ritmo y las decisiones dentro de la historia. Son ellos los que dan sentido a la trama, por ello se deben sentir vivos.
Un personaje bien construido no solo reacciona ante los acontecimientos, sino que los provoca; su forma de pensar, sus miedos, sus virtudes, su historia y sus contradicciones moldean el mundo que los rodea.
Cuando el autor conoce la estructura interna de su personaje, cada gesto y cada diálogo adquieren un verdadero sentido. Por el contrario, un personaje sin personalidad definida se convierte en algo plano, una especie de ente movido por la trama, en lugar de moverla él mismo según su personalidad y toma de decisiones.
Además, la personalidad determina el tono y la perspectiva de la historia: un narrador impulsivo no narrará del mismo modo que uno analítico; un protagonista paranoico filtrará la realidad de forma distinta a un cínico. Por eso, definir los rasgos de personalidad no solo es entender al personaje, sino decidir qué clase de novela se va a escribir.
Errores comunes al construir personajes sin profundidad
1. Ignorar la historia personal. Ningún personaje surge en el vacío. Detrás de cada gesto hay una biografía: una infancia, una educación, una herida. Muchos escritores olvidan construir ese pasado, y sin él el presente del personaje carece de raíces. No necesariamente hay que escribir su pasado para que el lector comprenda sus acciones, sino que el escritor tenga claro cómo es su personaje y porqué hace lo que hace, para que así no haya incongruencias.
2. El personaje sin anticipación. Un personaje sin vida interior se limita a reaccionar ante los hechos, en lugar de provocarlos. En estos casos es la trama quien lo arrastra de un lado para otro, no es el personaje quien decide qué hacer en función de su personalidad.
3. El uso de estereotipos. Se suele recurrir a moldes trillados ya por cientos de autores. Puede que parezca funcionar, pero pierden toda luz de ingeniosidad y dan la sensación de no tener vida. La mente humana no es lineal ni coherente; está llena de grietas, contradicciones y zonas oscuras. Es el autor quien debe de indagar y crear una personalidad única y acorde a las vivencias del personaje.
4. Bipolaridad sin ser bipolar. Ocurre que en una escena el personaje parece tener cambios de humor, porque el autor no ha definido su base psicológica. Un día es valiente, al siguiente cobarde; en una escena ama, en otra desprecia sin que haya un hilo que lo justifique. No parece haber una progresión de sus emociones, simplemente hoy nuestro protagonista se despertó más egoísta de lo que acostumbraba en capítulos anteriores. Eso choca a los lectores, porque parece perder toda lógica con la realidad y es ahí cuando pierde credibilidad.
Algunos ejemplos claros
Todo se ve mejor si se analiza con ejemplos, veamos:
- Si creas un personaje Frustrado, que nunca logra lo que se propone, debes saber que este rasgo alimenta resentimiento o autodesprecio que es un ingrediente perfecto para crear la base de conflictos internos.
- Si creas un personaje Malicioso, que muestra malas intenciones, debes saber que este rasgo es ideal para personajes que manipulan a otros y siembran dudas y conflictos entre ellos, por lo que conseguirás de forma más sutil sostener el suspense durante más tiempo.
- Si creas un personaje Narcisista, que muestra excesiva complacencia consigo mismo, debes saber que representará a personajes egocéntricos, manipuladores o inseguros bajo una fachada de autosuficiencia lo cual generará conflicto en las relaciones con otros personajes.
- Si creas un personaje Indeciso, que vacila al actuar o elegir, debes saber que este rasgo es ideal para personajes que representa miedo y vulnerabilidad; entonces su conflicto interno genera empatía o frustración en el lector.
- Si creas un personaje Sombrío, de carácter melancólico o triste, debes saber que este rasgo es ideal para crear una atmósfera oscura o enigmática; algo genial para tramas fuertemente psicológicas.
- Si creas un personaje Tímido, que muestra inseguridad o retraimiento, debes saber que este rasgo favorece la empatía y el crecimiento personal; útil en arcos de superación.
La idea de construir la personalidad del personaje se resumen en saber qué es lo que quieres para el desarrollo de la trama. Porque no querrás a un personaje persuasivo, con altas capacidades para convencer a los demás, si la historia cuenta cómo el protagonista no puede evitar meterse en líos todo el tiempo. No concuerda.
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- Elegir bien qué rasgos debe tener un personaje partiendo de unas bases. Útil para tener en cuenta siempre lo que quieras que transmita en la historia y cómo debe de comportarse para que fluya la narrativa.
- Despejar dudas de significados de palabras que quizás no tienen el significado exacto que uno pensaba. Como puede ser «frívolo» que no significa que sea una personaba «ruin» como muchos llegan a pensar, sino que hace referencia a alguien falto de seriedad.
Dicho todo esto, te dejo por aquí el pdf descargable, totalmente gratis, para que tengas siempre presento esto que te acabo de explicar.
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