Cómo desarrollar una trama interesante

Cómo desarrollar una trama interesante

Una trama bien construida es el eje central de cualquier historia. Si quieres que tus lectores se enganchen de principio a fin, necesitas saber cómo crear conflictos, giros argumentales y desenlaces bien estructurados. Una buena trama es capaz de crear una conexión entre el escritor y el lector, generando una experiencia sorprendente. No es un asunto que haya que tomarse a la ligera.

Estos son los puntos más importantes que debes tener en cuenta:

El inicio

El inicio de la historia juega un papel vital, sobre todo el primer párrafo. Da al lector una información inicial de lo que se va a encontrar más adelante, a modo de prelectura. Es recomendable dar a entender con pequeñas pinceladas el conflicto con el que se van a topar los lectores.

El conflicto

Toda historia debe girar en torno a un conflicto. Puede ser interno (dilema moral) o externo (un peligro). El conflicto es lo que impulsa la acción y mantiene al lector pegado.

Los personajes

Los personajes deben ser realistas y tener motivaciones claras, pero también momentos de duda. ¿Qué desean? ¿Qué los impulsa? ¿Cuáles son sus miedos y debilidades? Unos personajes bien desarrollados harán que el lector se preocupe por ellos y quiera saber qué les sucede.

El entorno

Ya sea fantástico o realista, debe ser un entorno coherente y que tenga sentido con la trama principal. La ambientación es crucial para conseguir un tono creíble. Investiga sobre el tema que te interesa para que ese mundo sea creíble y cautivante.

Los giros

Los giros argumentales mantienen al lector en tensión constante y evitan que la historia se vuelva predecible. Asegúrate de que los giros sean realistas y estén bien justificados. Giros que se vayan cociendo durante la trama de manera sutil. No saques personajes de la nada y mucho menos que encima resuelvan el conflicto, porque no hará mucha gracia al lector que se estrujó la cabeza pensando en cómo resolver dicho conflicto.

Muestra, no cuentes

Una regla de oro. En lugar de describir los sentimientos y emociones de tus personajes, muéstralos a través de sus acciones y diálogos. Esto hará que la historia sea más vívida y emocionante, por lo que no se perderá el hilo con explicaciones y acotaciones a cada momento. No pienses que los lectores son estúpidos. Si el personaje hace reiterados aspavientos y pega un portazo al salir, se puede intuir de que algo en su conversación le ha sentado mal, no es necesario que lo expliques.

La tensión

La tensión es lo que mantiene al lector enganchado a la lectura. Puedes crear tensión a través del peligro, la incertidumbre, el suspense o el conflicto interno de los personajes. Mantén la tensión de manera constante, pero deben ser situaciones acordes con la trama. Puede ser al final de cada capítulo e incluso al final de cada escena y no siempre debe ser una tensión máxima, puede haber altibajos de por medio.

El desenlace

El final de la historia debe ser satisfactorio y dar respuesta a las preguntas que se han planteado. Sin embargo, esto no significa que deba ser predecible. Puede ser un final abierto, cerrado, circular e incluso ambiguo, pero siempre en concordancia con la trama y también puede no ser un final feliz.

Errores que debes evitar:

  • No crees personajes estereotipados o que no evolucionan a lo largo de la historia. Evita los personajes planos.
  • Evita diálogos no naturales y relevantes de información importante. Cuídate de los diálogos artificiales y sin sustancia.
  • Evita las descripciones abruptas y sin propósito. Las descripciones excesivas que no aporten nada a la trama han de ser descartadas.
  • No realices giros argumentales sin sentido tan solo para salir del paso, no serán bien recibidos por el público.

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